Estaba tan tranquilamente yo preparando mi partida de la tarde en el Abierto de Arteixo y recibo este escrito:

Resumen: por qué el requerimiento de la Xunta Electoral no me afecta
- No soy candidato a nada ni formo parte de ninguna candidatura: hablar de «mi campaña electoral» es un error, porque no tengo candidatura ni pertenezco a la de nadie.
- Ni siquiera estoy en el censo: al llevar menos de dos temporadas federado en Galicia, no puedo votar ni ser elegible a la asamblea.
- Lo único que hice fue publicar una entrada informativa y compartirla en mis perfiles de Facebook, compartiendo un programa que me enviaron y ofreciendo mi blog a cualquier candidatura.
- No pedí el voto para nadie; al contrario, abogué por la pluralidad y contra la exclusión.
- La campaña, por definición (art. 14 del Reglamento y art. 21 del Decreto 16/2018), es actividad de las personas candidatas: no me alcanza.
- Además, hoy no existe aún ningún candidato proclamado a la presidencia, así que no puede haber «campaña fuera de plazo».
- Ninguna norma —ni el Reglamento ni el Decreto— prohíbe la llamada «precampaña».
- El deber de neutralidad (art. 4.5) obliga solo a la comisión gestora, no a un federado particular.
- Como ciudadano, opinar e informar está amparado por la libertad de expresión (art. 20 CE), tal como reconoce la STC 5/2021 y la doctrina de la Junta Electoral Central.
- Por eso no retiro «una campaña» que no existe: colaboro, pero pido a la Xunta que aclare en qué norma y en qué hechos se basa.
He contestado a la Junta Electoral: