Publico a continuación la respuesta de la Junta Electoral y el recurso que he presentado frente a ella. Confieso que esperaba una contestación jurídica capaz de explicar cómo alguien que no era candidata podía aparecer oficialmente como “candidatura” y disponer de interventores. La respuesta, sin embargo, opta por resolver otra cuestión distinta y, de paso, considera que el problema prácticamente desaparece porque la interesada finalmente no acudió como interventora. Una forma ciertamente creativa de entender la motivación administrativa. Resulta difícil no sentir cierta vergüenza ajena ante una contestación así, especialmente viniendo del órgano encargado precisamente de garantizar la legalidad, objetividad y transparencia del proceso electoral.
Groucho Marx lo explicaría así
—Sr Sande, Raquel no era candidata.
—Perfecto. Entonces, ¿cómo podía tener una candidatura con cinco interventores?
—Muy sencillo: porque podía ser interventora.
—No pregunto si podía ser interventora. Pregunto cómo podía nombrar interventores si no era candidata.
—Porque cualquier mayor de edad puede ser interventor.
—Magnífico. ¿Y quién los nombró?
—La candidatura de Raquel.
—Pero acabamos de quedar en que Raquel no era candidata.
—Exactamente. Era una posible candidata.
—Ah, eso lo aclara todo. ¿Y si había alguna irregularidad?
—Tampoco importa: Raquel no apareció por la mesa.
—Entonces, si autorizo algo cuya legalidad se discute, pero luego no se utiliza, ¿deja de haber existido?
—Ahora ya entiende usted el sistema de esta Junta Electoral: primero decidimos y luego buscamos la explicación.
Groucho probablemente habría añadido: “Estos son nuestros argumentos. Y si no responden a su pregunta, tenemos otros.”
Contestación Junta Electoral a mi recurso.
Recurso a esta contestación al Comité Galego de Xusticia Deportiva