Jose Sande
Soy profesor de Economía en IES y de Economía de la Empresa en la Universidad Oberta de Cataluña (www.uoc.edu).
Docente, preparador de opositores, autor, editor, ajedrecista y sabinero.
Algo que siempre me ha sorprendido mucho es el escaso seguimiento de los campeonatos online de ajedrez.
Este fin de semana siguiendo en Chess24 el Memorial Steitniz, con la participación entre otros de Magnus Carlsen y David Antón, la cifra de espectadores estaba entre los 2.000 y los 5.000.
Era un formato muy atractivo 3 minutos+2 segundos, y unos comentaristas excepcionales (David Martínez y Pepe Cuenta).
Teniendo en cuenta la cantidad de federados que hay en España y Latinoamérica, la cifra me parece muy pobre.
En cambio si entramos en el mismo momento en sitios de juego como lichess.org, vemos 60.000 jugadores..o en chess.com 120.000…
Hace unos años en el Magistral de León, un cuadrangular plagado de estrellas…me comentaban el seguimiento online del mismo…y yo les decía que era mejor no publicar ese dato…
Recuerdo también cuando se organizó en el Casino de La Coruña en los noventa un Cerrado Internacional con fuertes titulados…y no había espectadores…pero a pocos metros, el café Marfil estaba lleno de jugadores, cuyo único interés era jugar la partida de siempre, con el rival de siempre.
Mucho se habla y se ha hablado de intentar explotar comercialmente el ajedrez: formatos atractivos, vestimenta jugadores, comentarios online…pero creo que hay que asumir que a la mayor parte de los ajedrecistas, lo que más les gusta es simplemente… jugar al ajedrez.
La situación de confinamiento en la que nos encontramos me ha deparado una agradable sorpresa: el irrupción del liderazgo de Magnus Carlsen como organizador.
Magnus ha sido capaz de organizar ya en abril el primer evento «serio» de ajedrez online de alto nivel y ha continuado con todo un circuito.
Hay quienes son un poco duros con su espontaneidad en redes sociales, y los límites del vacile y el respeto.
Así, el día 15 de mayo, le anunció a Svidler (colega de Chess24) , lo que pensaba jugarle en el I Memorial Steinitz al día siguiente:
No sé si me causó más sorpresa que le anunciara la apertura…o la apertura en sí misma… 1 c3 2. c4 4. h4…
y Magnus estuvo ganado..y perdido…y ganado…y la partida finalizó en tablas.
La historia de esta posición viene de que Magnus empleaba esta jugada en sus partidas de «dicharacheros» a 3 minutos con negras. 1. e4 c5 2. Cf3 Cc6 3. Ab5 h5! y con éxito…
Alberto Acero Solis (1971-2019) , fuerte jugador palentino, árbitro por toda Castilla y León, monitor, organizador, directivo…era uno de esos grandes apasionados al ajedrez, que llenaban de ajedrez por donde pasaban y nos dejan un gran vacío cuando se van, sobre todo si es prematuramente.
Yo no conocía mucho personalmente a Alberto, pero sí habíamos coincidido decenas de veces en distintos eventos a lo largo de dos décadas y hay que tener en cuenta que Castilla y León es la región más extensa de España y no es tan frecuente coincidir como en Asturias o Galicia. Alberto era un persona muy educada, que transmitía tranquilidad y energía positiva. Era imposible no tenerle aprecio.
Creo que la última vez que coincidimos fue en Salamanca, en el Campeonato de partidas rápidas de Castilla y León en junio de 2018, y estuve hablando con él sobre su enfermedad, su estado de ánimo, etc… y lo encontré bastante bien y sobre todo muy animado.
Hoy me llega información sobre su I Memorial online. Me la envía Ana Pinedo, que además de su pareja, era también su compañera de arbitraje.
Quizá podría ser interesante, una vez que retomemos la actividad presencial, que cuando se hagan memoriales, hacer paralelamente un torneo online, para los que no puedan acudir físicamente, pero quieran estar al menos virtualmente, puedan hacerlo.
Fernando de la Fuente Arias (1954-2013) empezó a jugar a los 13 años. Entre los años 1971-1973 estaba en los primeros puestos de los campeonatos nacionales juveniles. De hecho fue nombrado el mejor juvenil español en la temporada 72-73.
Xosé Larrosa describe así su estilo:
«O seu estilo de xogo era o de un loitador. Non importaba a cor, brancas ou negras, Fernando xogaba sempre para gañar. O que sentaba enfrente así o sentía».
«O seu xogo era moi lóxico, harmonioso e cunha grande forza posicional«.
Partida que Fernando jugó en simultáneas con Kasparov
…
Conocí a Fernando cuando él ya iba a cumplir los 40 años. Yo llevaba poco tiempo en el mundo del ajedrez y nos tocó jugar en el entonces prestigioso Torneo de Navidad de Artesanos. El ritmo de juego era de una hora por jugador o algo menos, quizá 45 minutos, y después de una partida en la que tuve ventaja, Fernando consiguió pasar a un final de torres de tablas, pero con su bandera a punto de caer…y en esos años no había incremento. Por la emoción del momento y lo atípico de la situación, el consagrado jugador en apuros con un joven desconocido, se formó un gran corro alrededor de la partida. En ese momento, yo al ver que realmente no le podía ganar si él seguía jugando tan correctamente, le ofrecí tablas. Se oyó un gran murmullo alrededor, él me miró con cara de sorpresa (daba por hecho de que yo le iba a ganar por tiempo) y me estrechó la mano con firmeza mirándome fijamente a los ojos.
A partir de ahí nació una estrecha amistad, que empezó con su ofrecimiento de jugar un match amistoso para entrenarme…y acabó con mis visitas a la residencia donde pasó sus últimos días, a donde yo iba diariamente con mi ordenador para ver juntos la sensacional actuación de Julio Granda en la Copa del Mundo de ajedrez de 2013, jugador al que Fernando tenía una gran admiración.
Fernando era sobre todo una gran persona. Sí, esto se suele decir de todo el mundo que ha fallecido, pero en el caso de Fernando el 100% de las personas que lo conocieron, lo corroboran. Ibas con él por la calle y sentías el aprecio que le tenía todo el mundo, desde antiguos alumnos a ex-parejas. Fernando no es que nunca hablara mal de nadie, es que realmente no pensaba mal de nadie. Era de las personas más inteligentes que he conocido, con una capacidad de análisis sobresaliente, y se enfocaba siempre de forma natural a pensar bien sobre lo que hacían los demás y tratar siempre de ayudarlos.
Recuerdo que estábamos caminando por el centro de Coruña, y Fernando frunció el ceño diciéndome: «ese que nos acabamos de cruzar es la única persona a la que le he negado el saludo». Esto no lo dijo con odio, ni con rencor, sino que era el resultado de algo racional: no le saludaba porque se había portado muy mal con él . Pero como esta situación de no saludar ya no es que fuera atípico en él, ¡es que era algo inimaginable en él!, no puede evitar preguntarle el motivo. Lo que le había hecho era algo tan grave, que la mayoría de la gente no es que ya no le saludaría, es que además de denunciarlo, le insultaría por la calle.
En la residencia en la que pasó sus últimos años, primero un ictus, después un cáncer, se sorprendían de la cantidad de amigos que continuaban visitándole. Yo le explicaba a la directora que Fernando, siempre se había portado bien con todo el mundo, y la gente sentía la necesidad de devolverle ese cariño.
Volviendo al Fernando que conocí, además de ser muy buena persona, muy paciente e indulgente con los que le rodeaban, tenía una gran cultura en casi cualquier ámbito: literatura, cine, ciencia…y su capacidad de análisis y didáctica era tan sobresaliente, que era imposible escucharlo sin que despertara una gran admiración.
Siempre estaba metido en proyectos tan interesantes como absorbentes: fue productor de uno de los largometrajes pioneros del cine en Galicia «A metade da vida» (1994), en la que actuaron de extras un buen número de ajedrecistas coruñeses, hizo un estudio completo de los principales árboles de Coruña o se dedicó a ser entrenador de futbol infantil.
Pasan los días, pasan los años, y seguimos echándote mucho de menos Fernando.
PD:
2 años después de la muerte de Fernando, jugando en Valladolid un Memorial por un niño fallecido también por cáncer, fue la única vez que me tocó jugar con Julio Granda en competición. Mientras esperaba a que el árbitro pulsara el reloj, me acordé de esos últimos días con Fernando, aquel duro agosto de 2013 en la residencia de Coruña, disfrutando juntos el match que le ganó Granda a Giri. También me acordé de cómo nos conocimos Fernando y yo, por lo que apreté la mano de Granda, le miré fijamente como había hecho Fernando conmigo y decidí que fuera cual fuera el resultado, le iba a dedicar esa partida.
Yo veía a Domingos Merino (1939-2018) como algo similar al Bobby Fischer gallego…
Me explico. Cuando empecé a introducirme en el ajedrez coruñés, a inicios de los noventa, muchos me decían que sin duda el ajedrecista gallego más fuerte había sido Domingo Merino: Maestro nacional, varias veces finalista en el Campeonato de España, y primer «profesional» gallego de ajedrez. Se nombraba siempre con gran admiración al ausente Domingo Merino Mejuto.
Pero cambió el ajedrez por la política, fue el primer alcalde democrático de Coruña (1979-1981)… a lo que siguió una larga carrera que le alejó de los tableros….hasta que en las elecciones gallegas de 1993 perdió su escaño en el Parlamento Gallego…se disolvió su partido y aunque se integró en el BNG… y no se desvinculó de la política…para nuestra suerte…volvió al ajedrez…
Además de ser compañeros de equipo, compartí cientos de tardes con él en el Café Marfil, epicentro del ajedrez coruñés en los 90.
Mi primera impresión fue…decepcionante.
Al haberlo visto durante años frecuentemente en prensa en fotos de comparecencias públicas, me había hecho la imagen de «un animal político» con don de gentes, «labia», capacidad oratoria y magnetismo. Pero el Domingo que me encontré, que por cierto parecía veinte años más joven de lo que era, era muy reservado, de pocas palabras y hasta un poco huraño. Era tan gris, que parecía más un inspector de hacienda infiltrado que un político. Yo esperaba alguien como Juan Antonio Sardina, que mientras jugaba no paraba de hablar y contar anécdotas. A nivel de su juego, después de varias décadas totalmente inactivo, mis expectativas eran tan altas, que sinceramente, se vieron defraudadas.
Pero estas impresiones fueron cambiando al ir conociéndole mejor, café a café, partida a partida…comentario a comentario, todo muy a cuentagotas. Cada día durante muchos años fui completando su perfil, hasta que me di cuenta que no era el Domingo Merino Mejuto al que se referían los veteranos jugadores gallegos…sino Domingos Merino Mexuto, como se llamaba realmente y cambió su nombre al llegar la democracia.
Inicialmente me llamaba mucho la atención que tenía una relación muy fría con los ajedrecistas de su época. No era mala relación, pero sí bastante aséptica. Marcaba mucho las distancias y no era de fácil acceso.
«Merino es así», me decían sus antiguos compañeros de equipo. Sin embargo, conectaba mejor con los jóvenes, y en el día a día solía soltarme alguna confidencia.
Un día me contó la historia de un alto mando militar, que era ajedrecista, de forma muy intimidatoria durante la partida, desenfundó su arma y la puso sobre la mesa. Domingo había desarrollado su carrera ajedrecista durante la dictadura, donde el epicentro de la actividad eran instituciones como el Casino de Coruña, con un ambiente en general «muy de derechas», militarizado y elitista…y él no encajaba en ese ambiente…
Ya que Domingos era izquierdista, galleguista, republicano, sin estudios y homosexual.
Recuerdo que cuando su marido Jorge iba a buscarle al café, algún veterano no podía evitar hacer algún chascarrillo. Si eso era en los 90, no quiero pensar cómo sería en los 60.
Este rencor al poder militar, que ahora vemos muy lejano, antes estaba más presente. Recuerdo en un torneo de Artesanos que a Carlos Permuy le correspondía un bonito trofeo donado por la Capitanía General de A Coruña…y lo rechazó diciendo » ¡En mi casa no entra ningún militar!». También recuerdo cuando al día siguiente del 11S de 2001…en el que se derribaron las torres gemelas…Domingos entre jugada y jugada comentaba con una pícara sonrisa: «por fin lles deron da sua propia mediciña…»
Fue un alcalde atípico, muy avanzado para la época…tanto que dimitió por sorpresa…
Hay un reciente documental que describe la importancia de su figura política.
Outra Coruña Posible: Domingos Merino (2018) en el que participa el conocido escritor Manuel Rivas, que fue jefe de prensa del ayuntamiento de Coruña durante su mandato.
Otra anécdota que recuerdo, es que me contó que para «sacar ELO», tuvo que enviar en un sobre a EEUU su currículum ajedrecístico y unos 20 dólares al doctor Arpad ELO.
Enseguida fui notando la gran fuerza ajedrecística de Domingos. Su principal virtud era su gran tenacidad defensiva. Era capaz de resistir al borde del abismo durante horas, tenía una gran capacidad de sufrimiento…y cuando bajabas un poco la guardia…la posición daba la vuelta y te ganaba. Esta capacidad defensiva que vemos ahora en los jugadores modernos, ya la tenía Domingos en los años 60. Hay que reconocer que era tan tenaz, que llegaba a ser un poco «cabezón» en los análisis…Más de una vez tuve que decirle…»Domingos, sabes perfectamente que eso es indefendible…»….a lo que él me respondía…»Xoga».