Los aficionados a la política recordarán aquella célebre explicación de Cospedal sobre el despido «en diferido» de Bárcenas.
Durante años pensamos que era una pieza irrepetible. Nos equivocábamos: el ajedrez gallego acaba de darle continuidad.
Vayamos por partes, que es como se hacen las cosas en diferido.
13 de septiembre. Este humilde federado presenta una reclamación ante la Xunta Electoral. Señala que no parece muy compatible que Dña. Raquel Calleja Modia siga en la Comisión Xestora, el órgano que gestiona la federación durante el proceso electoral, mientras la propia Junta la trata como «candidatura» y acredita interventores en su nombre.
15 de septiembre. La Xunta Electoral me explica que el plazo de candidaturas a la Presidencia no se abre hasta el 8 de octubre y que «será ahí» donde se espera que la Sra. Calleja presente su renuncia a la Comisión Gestora, si quiere presentarse. Hasta entonces es solo una «posible candidata». Mi reclamación, por tanto, «carece de relevancia». Tranquilo, Sande, todo en orden, ya dimitirá cuando toque.

15 de septiembre (el mismo día). Según el Acta 11/26 de esa misma Xunta Electoral, firmada por las mismas tres personas, ese día la Junta «recibiu escrito de dimisión» de la Sra. Calleja como miembro de la Comisión Xestora.
Recapitulemos. El 15 de septiembre la Junta me dice que no hacía falta dimitir todavía. El 15 de septiembre la Junta recibe la dimisión. Una de dos: o la dimisión llegó con un sentido de la oportunidad prodigioso, o la Junta la tenía encima de la mesa mientras me explicaba que llegaría en octubre. Ambas posibilidades tienen su encanto. Lo siento por los incondicionales de Groucho, pero esto ya es demasiado hasta para él.
Del 15 de septiembre al 1 de octubre. No pasa nada. O mejor dicho, pasa de todo: resuelve el Comité Galego de Xustiza Deportiva, se sortea una nueva mesa, se celebra otra votación por correo. Pero la dimisión no. La dimisión reposa. Madura. Se «difiere» en términos cospedalianos.
1 de octubre, 12:00 horas. La Xunta Electoral se reúne «co fin de proceder ao rexistro da dimisión». Dieciséis días para registrar un escrito. «Unha vez efectuadas as comprobacións oportunas», que el acta no detalla, la Junta admite la dimisión y ordena publicar el acuerdo en el tablón y en la web.
5 de octubre, 18:08. El acta pasa por la fotocopiadora de la federación. A las 18:12 aparece en la web. Cuatro días para cumplir una orden de publicación que la Junta se dio a sí misma.

Resumen: una dimisión presentada el día 15, registrada el 1 y conocida el 5, mientras el mismo órgano firmaba el día 15 que esa dimisión era cosa del futuro. Dimisión en diferido: llegó a tiempo, pero nos la contaron a plazos.
La Junta Electoral mantuvo sin publicidad durante varias semanas una modificación relevante de la composición de la Comisión Gestora y solo la hizo pública posteriormente, pese a que la situación de esa integrante había sido objeto de una reclamación expresa y de una resolución de la propia Junta el mismo día en que ahora se sitúa su renuncia.
Y esto es solo lo que se ve en dos documentos de una página. Cuando alguien examine el expediente completo con calma, con sus fechas, horas, registros de entrada y correos, va a ser muy entretenido. Yo, por si acaso, ya he pedido el mío.
Seguiremos informando. En directo, a ser posible.
PD: Como curiosidad, hace 11 años dí una conferencia en Zaragoza en la que la anéctoda es que casi ninguno de los 700 asistentes sabía que significaba la palabra diferido…llamé al post «Diferir desaparece del diccionario».