Si ya resultaba sorprendente que la Xunta Electoral de la FEGAXA me apercibiese dos veces en julio por unas publicaciones que no pedían el voto, no apoyaban candidatura alguna y que, desde el punto de vista de la mayoría que las leyeron (no contamos a los que basan en los mantras que les dicen otros…), eran escrupulosamente neutrales y plenamente amparadas por la libertad de expresión, todavía resultaba más difícil de entender que el Comité Galego de Xustiza Deportiva no hubiese anulado aquellos apercibimientos inmediatamente.
Pues bien, ahora empezamos a saber por qué.
El 29 de julio recurrí ante el Comité Galego de Xustiza Deportiva. Y no había ninguna duda sobre lo que estaba haciendo: envié el recurso siguiendo el procedimiento marcado en el reglamento: a la Xunta Electoral indicando expresamente que era “para su remisión al COMITÉ GALEGO DE XUSTIZA DEPORTIVA”. El propio archivo adjunto se llamaba literalmente Recurso_electoral_Jose_Sande_29-07-2026_.pdf.
Más de dos meses después, Xustiza Deportiva acaba de dejar por escrito algo sorprendente: ese recurso no consta remitido por la Xunta Electoral al Comité. Por ello le ha dado un plazo improrrogable de dos días para que explique qué hizo con él.



Es decir: la Xunta Electoral sí encontró tiempo y fundamento para apercibirme, advertirme de posibles sanciones y limitar lo que podía publicar, pero, si finalmente se confirma lo que ahora investiga Xustiza Deportiva, no encontró la forma de tramitar el recurso mediante el que yo pretendía defenderme de esos mismos apercibimientos.
Y esto ya no puede analizarse como un episodio aislado. Se suma a una larga secuencia de actuaciones cuestionadas durante estas elecciones: desde la propia constitución y funcionamiento de la Xunta Electoral hasta resoluciones y actas que han provocado sucesivos recursos, reclamaciones y controversias. Cuando los problemas empiezan a acumularse, la cuestión deja de ser si hubo un error concreto y pasa a ser si el conjunto refleja una forma de funcionamiento compatible con la objetividad, neutralidad y garantías exigibles a un órgano electoral.
Y ahora queda una última incógnita.
Después de conocer dimisiones en diferido, esperemos que no aparezca también el “recurso en diferido”: presentado el 29 de julio, desaparecido durante más de dos meses y remitido milagrosamente cuando Xustiza Deportiva pregunta dónde está.
Porque, a estas alturas, casi cualquier cosa parece posible.